En la reciente Cumbre de Acción sobre Inteligencia Artificial celebrada en París los días 10 y 11 de febrero de 2025, Estados Unidos y el Reino Unido se negaron a firmar una declaración conjunta que aboga por un desarrollo inclusivo, ético y seguro de la inteligencia artificial (IA). Esta decisión contrasta con la postura de otros 60 países, incluidos Francia, China e India, que respaldaron el documento.
El vicepresidente de EE.UU., JD Vance, criticó las regulaciones europeas sobre IA, calificándolas de excesivas y potencialmente limitantes para la innovación. Además, expresó su oposición a la colaboración con regímenes autoritarios, en una aparente referencia a China.
Por su parte, el gobierno británico manifestó preocupaciones sobre ciertos términos del acuerdo, indicando que el enfoque difería significativamente de su propia cumbre de seguridad sobre IA celebrada en 2023.
La declaración firmada por las demás naciones enfatiza la necesidad de mejorar el acceso a la IA, garantizar su ética y seguridad, fomentar la innovación evitando la concentración del mercado y utilizar la IA para generar impactos positivos en los mercados laborales. Además, se propone la creación de una plataforma e incubadora de IA de interés público y una red de observatorios para estudiar su impacto en el empleo.
La negativa de EE.UU. y el Reino Unido a suscribir la declaración ha generado críticas por parte de expertos y organizaciones de la sociedad civil, quienes advierten que esta postura podría aislar a ambos países en el ámbito de la gobernanza global de la IA y afectar su credibilidad en la promoción de una inteligencia artificial ética y responsable.